Regreso con aprendizaje, sí, pero también con una desilusión necesaria.
Lo que encontré no fue atraso técnico, sino inercia institucional. Mucho esfuerzo enfocado en optimizar herramientas ya existentes, en ajustar equipos de protección personal, en refinar procesos que conocemos desde hace décadas. Trabajo valioso, sin duda, pero fragmentado. Profesionales trabajando en silos, disciplinas separadas, sociedades científicas que miden, documentan y cumplen… pero que rara vez emiten recomendaciones contundentes o proponen modelos integradores que transformen la vigilancia médica y la prevención.
La conservación auditiva, en muchos espacios, parece haberse vuelto cómoda. Se conserva el método, se conserva la estructura, se conserva el poder… pero no necesariamente se conserva la audición.
Y esta constatación duele, porque una llega creyendo que el liderazgo está en el centro, y descubre que el centro ya no siempre empuja el cambio.
Cuando una disciplina deja de incomodarse, deja de avanzar
Sin pretender comparaciones personales, fue evidente que las propuestas verdaderamente disruptivas fueron pocas. Gran parte de los contenidos repetían lo que ya existe, lo que ya se ha dicho, lo que ya se hace. Ajustes, no reformas. Variaciones, no modelos nuevos. En ese contexto, entendí algo clave: cuando una disciplina deja de incomodarse a sí misma, deja de avanzar.
Paradójicamente, esta desilusión se transformó en claridad.
Si el cambio no se está gestando ahí, entonces el cambio necesita nacer en otro lugar.
Una oportunidad desde Latinoamérica: impulsar un nuevo estándar
Desde Latinoamérica y particularmente desde México existe hoy una oportunidad real de impulsar un nuevo estándar de vigilancia médica en conservación auditiva, uno que no se limite al cumplimiento normativo ni a la adaptación del EPP, sino que integre causalidad, predicción, contexto laboral real, alta rotación, exposición acumulativa y prevención antes del daño. Un estándar que conecte la práctica médica con la realidad industrial, social y económica de nuestros países, pero con ambición global.
Liderazgo científico: de la posición a la responsabilidad
Hoy tengo el honor y la responsabilidad de encabezar una comisión científica a nivel nacional. Ese cargo no puede ser decorativo. Debe ser una plataforma para convocar aliados estratégicos, abrir diálogos interdisciplinarios, cuestionar prácticas heredadas y comenzar a reformar la vigilancia médica desde la evidencia y la ética preventiva. No para competir con asociaciones históricas, sino para complementar, compensar y, cuando sea necesario, empujar donde otros ya no empujan.
La historia demuestra que las grandes transformaciones rara vez nacen en los espacios más consolidados. Suelen surgir en la periferia, impulsadas por la inconformidad, la observación crítica y la decisión de no repetir lo mismo solo porque “así se ha hecho siempre”.
Reflexión final: el futuro de la conservación auditiva puede impulsarse desde Latinoamérica
Regreso de Texas convencida de algo: el futuro de la conservación auditiva no se construirá únicamente perfeccionando herramientas del pasado, sino atreviéndonos a diseñar modelos nuevos. Y ese futuro bien puede y debe impulsarse desde Latinoamérica.
No desde la queja, sino desde la propuesta.
No desde el aplauso, sino desde el impacto.
No desde la comodidad, sino desde la responsabilidad.

